Sierra de Algairén

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  • Dirección: Alpartir, Zaragoza

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La sierra de Algairén, a 63 kilómetros de Zaragoza, si tomamos como punto de referencia la localidad de Alpartir, es una bella y asequible cadena montañosa.

Se trata de una unidad perteneciente al sistema Ibérico, pero claramente delimitada. En su formación predominan las cuarcitas y pizarras del Cámbrico al Ordovícico. Con varias cumbres entre los 1.000 y 1.273 metros, numerosos barrancos y valles, los grandes afloramientos de rocas y placas verticales o inclinadas son fruto del plegamiento Alpino. Así, por ejemplo, encontramos una muestra espectacular en el anticlinal situado entre el barranco del Ontanal y el río Alpartir, en la Casca Baja.

Un gran valle central, el de Alpartir o Tiernas, divide longitudinalmente la sierra, con sucesivas montañas a cada lado, separadas simultáneamente por atractivos y frondosos barrancos que escoltan majestuosamente el cauce del río (que en verano no fluye), sirviendo además sus cumbres para marcar los límites del municipio.

De su vientre se han extraído desde la época romana diversos minerales, especialmente, cobre y plata. Más de cuarenta heridas en la superficie dejan constancia de aquella actividad. Aún hoy, sigue interesando su explotación. Pero los tiempos son otros y las prioridades no son las mismas.

Riqueza medioambiental
Conserva el valle una gran riqueza medioambiental, con masas forestales que alfombran laderas y barrancos, pinos, encinas, alcornoques, enebros y fresnos, además de acebos, rusco… Y una maraña de vegetación de ribera que coloniza también estrechos pasos del río, donde la hiedra, helechos, musgo y líquenes dan fe de la pureza inequívoca del ambiente. La ‘Centaurea pinnata’ es planta endémica y solo se puede encontrar en estas sierras.

La joya arbórea es la selva de roble albar de Mosomero, especie de escasa presencia en la provincia que, salpicada de arce de Montpelier y otros adornos forestales, inunda la amplia y espesa cabecera del valle. Aquí, a 1.216 metros, nacen las aguas del Alpartir (llamado Tiernas en su principio) que, tras millones de años de fluir discontinuo, ha modelado esta sierra de Algairén, dando vida a hortelanos, alfareros, mineros, leñadores, carboneros y otros más.

Entre la fauna, cabe destacar, entre otras especies, la cabra montés, el jabalí, el corzo, el buitre leonado, el búho real y el águila real. La sierra está catalogada Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), dentro de la red de espacios naturales protegidos Red Natura 2000, además de ser Monte de Utilidad Pública en diversos puntos.

Al noroeste de la sierra (a algo más de dos kilómetros de Alpartir), se yerguen las ruinas del convento franciscano San Cristóbal, que llegó a ser priorato, situado en una ladera del monte al que da nombre, de impresionante belleza. La desamortización de Mendizábal lo dejó a las inclemencias del tiempo y de los hombres. En sus cercanías resisten desafiantes la ermita del Pilar, de 1652, costeada por el abad de Montearagón; la ermita de San Clemente y San Gregorio, de 1613, y un fabuloso nevero, que saciaba la sed de los calurosos días de verano, además de mantener frescos medicamentos y ciertos alimentos.

Al sur del convento, en la ladera de la Loma, se extiende un espacio aljecero (yesero), donde proliferan los hornos morunos, enterrados, eso sí. La asociación La Butrera ha recuperado seis de ellos para la contemplación y mejor conocimiento de su uso. La gran excavación de tierras y las extensas escombreras demuestran que, en un tiempo no demasiado lejano, fue lugar de explotación yesera. Es de suponer, por cercanía, que de aquí salieron los yesos empleados por los frailes para la construcción del convento en el siglo XV.

La Butrera ha instalado un mirador y se ha propuesto crear el Parque de las Yeseras, que junto con el convento y la Ruta Botánica, en el mismo espacio, forman un conjunto de indudable atractivo.

Senderos
La belleza paisajística que esta sierra ofrece al visitante cubre las expectativas de muchos senderistas y amantes de la naturaleza. Un amplio mapa de senderos ayuda a elegir el itinerario más apropiado para cada sensibilidad. Entre los senderos homologados, tres de pequeño recorrido cruzan el valle de Alpartir, los PR-Z 13, PR-Z 15 y PR-Z 15.1. El GR 90.3 queda cerca del mismo, pues cruza la sierra por el pico Valdemadera, de donde baja a tierras del Campo de Cariñena. Cercano a esta máxima altitud de la sierra está trazado el PR-Z 43, que sube al Alto de la Nevera y que se une al PR-Z 42, en el piedemonte de la sierra. Pero, además, en tierras de Alpartir hay hasta otros 25 senderos balizados que, junto a algunas mesas de interpretación y pies temáticos, ayudan a conocer el entorno.

Barrancos y caminos de singular belleza, sendas estrechas unas veces y senderos sinuosos otras, hacen la delicia del senderista que, sin pretender tocar el cielo, encuentra en esta sierra un espacio para deleitarse junto al valle, por las cumbres, paseando entre ruinas o perdido en arboledas.

La asociación medioambiental La Butrera de Alpartir conserva y limpia estas vías. También organiza y propone marchas senderistas mensuales con gran éxito de participación, algo que atribuye al atractivo y a la variedad de la oferta de sus recorridos, en un entorno difícilmente igualable.

Ángel Hernández Fajardo – Asociación La Butrera de Alpartir

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