Ruta circular por el barranco Cardoso, en la sierra Menera

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  • Dirección: Almohaja, Teruel

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El barranco Cardoso es uno de los cauces más bonitos y sorprendentes de la provincia de Teruel, compartido entre las comarcas Sierra de Albarracín y Comunidad de Teruel. También conocido como rambla de los Arejos de Almohaja, su curso alto está excavado en rodeno, la arenisca roja del Triásico tan característica de ciertas zonas de la comarca Sierra de Albarracín, si bien pasa a atravesar capas de cuarcita en las cercanías del pueblo de Almohaja.

La ruta aquí propuesta es una circular con salida y llegada en dicha localidad, pequeño núcleo situado en uno de esos desconocidos rincones de Teruel, en plena sierra Menera, que desde aquí reivindicamos. Todo el recorrido cuenta con diferentes señalizaciones, que lo hacen más cómodo de seguir.

Por el PR-TE 4
Podemos dejar el coche junto a la iglesia del pueblo e ir al encuentro del PR-HU 4 en dirección a Pozondón, cuya señalización aparece saliendo del pueblo por la carretera de Santa Eulalia, a los pocos metros, junto a un peirón, llevándonos a tomar una pista que conduce al cementerio.

Otra opción más bonita es tomar la calle que desciende desde la iglesia hacia el lavadero y la fuente, para seguir el camino murado que abandona el pueblo y que llevaba a las antiguas huertas.

Tras pasar por una curiosa fuente-abrevadero, hecha en rodeno, damos con el camino que conecta con la mencionada pista en las inmediaciones de la ermita de la Virgen de la Rosa y el cementerio, y que lleva a cruzar la vía del antiguo tren minero de Ojos Negros. Aquí encontramos las marcas blancas y amarillas del PR y las blancas y verdes del sendero del Barranco Cardoso, una señalización de Sendero Local que, en este caso, no está homologada.

Una vez cruzada la vía del tren nos adentramos ya en el Cardoso, dejando unas choperas a la izquierda. Junto a una de ellas, se pasa al lado de un viejo aljibe abovedado. En esta zona, el camino deja a ambos lados escombreras con escorias de antiguas ferrerías, colonizadas por sabinas rastreras (a la derecha). Ante nosotros, estratos verticales de cuarcita se curvan para meterse por debajo de la piedra rodeno, cuyos farallones se levantan en frente, enmarcando el cauce del Cardoso.

Tras cruzar un segundo puente, en una curva a la izquierda, se deja el camino señalizado con pintura verde y blanca que se adentra en el barranco Cardoso, a la derecha, al mismo tiempo que se indica que el PR no continúa por ahí, sino por la trocha que llevamos entre jaras y carrascas.

Castillo de los Ares
Obviamos otras pistas a derecha e izquierda y a los 50 min, aproximadamente, alcanzamos la mayor altura del recorrido. Bajamos hacia campos de secano, adentrándonos en el término de Pozondón, comarca Sierra de Albarracín, donde encontramos las señales del PR-HU 4 con la nueva señalética de los Senderos Turísticos de Aragón.

A la hora de caminata, alcanzamos el desvío que acerca a las ruinas del castillo de los Ares, construido sobre una plataforma de piedra de rodeno en ese mismo material. Es un lugar donde entretenerse y dejarse atrapar por el paisaje. Ante él se ha acondicionado un parquin, pues se puede llegar en automóvil por pista desde Pozondón, y un merendero.

Tras la visita, continuamos PR adelante hasta un cruce con señalización del mismo y del Parque Cultural de Albarracín, donde se indica la dirección hacia el barranco Cardoso, hacia la derecha. La pista que ahora seguimos vuelve a rodearse de carrascal, dando con el cauce del barranco en poco más de 10 minutos, junto a otro parquin habilitado.

Relieves
Podemos continuar un poco más, hasta un tercer aparcamiento desde el que, avanzando poco más de 100 m, daremos con la conocida escultura del Peruano, un relieve que representa a una divinidad inca, realizado por una persona de dicha nacionalidad en la década de 1980.

Volviendo sobre nuestros pasos hasta el segundo parquin mencionado, retomamos las señales blancas y verdes que nos introducen plenamente en el barranco Cardoso. En esta zona de riscos de rodeno, bajo pequeños abrigos y un caos de roca que permite el paso, hallamos curiosos relieves de pastores.

La bajada por el barranco no ofrece dificultad alguna si no lleva un exceso de agua debido a lluvias recientes y resulta un lugar delicioso en cualquier época. El agua ha labrado las paredes laterales y los escalones del lecho, donde se forman pequeñas pozas. Rebollos, carrascas y enebros acompañan a la arenisca.

Al cabo de un rato de descenso, el cauce realiza un giro y se alcanza un prado todavía pastoreado por rebaños. A la izquierda, en los riscos, se aprecian los dormideros de los buitres. En esta parte, la roca de rodeno es más bien un conglomerado. Ya se ve la cuarcita que precedía al barranco y pronto damos con la trocha que seguimos anteriormente, de camino al castillo de los Ares, cerrando el bucle, por lo que regresamos a Almohaja por itinerario conocido.

A la vista del pueblo, podemos contemplar la zona que inunda la laguna estacional de Almohaja o de las Suertes, de la que aproximadamente la mitad de su extensión son tierras cultivadas, quedando una zona de carrizal hacia la izquierda. Aun así, la laguna tiene una gran importancia medioambiental y en ella destaca la presencia de ‘Triops cancriformis’, un crustáceo branquiópodo considerado la especie animal más antigua que existe. Todo un lujo en tierras turolenses.

Datos útiles
Horario: 2 h 30 min.
Desnivel: 210 m.
Distancia: 8,5 km.
Tipo de recorrido: circular.

Texto de Prames

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